Domingo 20 del Tiempo Ordinario-B

Portadores de vida
A medida que la vida pasa nos vamos dando cuenta de determinadas realidades: no siempre logramos todo lo que nos prometíamos; hay sueños que nunca lograremos; hay cosas que jamás pensamos y que son realidad: «Jamás me imaginé yo que podría llegar donde he llegado, hacer lo que estoy haciendo…». La vida tiene secretos, sorpresas y proyectos que se nos desvelan a su tiempo. Es imposible imaginarnos la vida que siempre es una sorpresa.
La vida nos enseña, también, la gran lección de que más que alimentarnos de cosas, necesitamos personas que sean buenas como el pan, que estén a nuestro alcance y nos sean el «alimento» en los momentos en que más lo necesitamos.
En el evangelio de este domingo, Jesús llega a concretar el “discurso del Pan de Vida” que hemos venido reflexionando los domingos anteriores, partiendo del milagro de la multiplicación de los panes y los peces: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros». Lo que resulta asombroso y chocante en el discurso de Jesús, es que sin alimentarse de su carne, sin beber de su sangre, no hay vida posible.
La vida no consiste en imitar a Jesús, sino en alimentarnos de Jesús, en tenerle por comida y por bebida, en asimilar su realidad y su persona, en hacerle compañero de la vida “por dentro”. La imitación es siempre algo exteriorimage ( y es bueno). Pero Jesús quiere algo más: ser alimento nuestro.
Alimentándonos de Jesús nos “saciaremos” de Dios. Privándonos de la Eucaristía, agrandamos nuestra necesidad y penuria interior. No olvidemos nunca que la “mesa” está siempre puesta, “caliente el pan y envejecido el vino”
«No tiene derecho a quejarse de Dios, ni puede ser feliz el cristiano, que pudiendo, no ahoga su sed ni calma su hambre con Cristo, pan de vida y bebida de salvación. Ni podrá estar seguro de ser resucitado tras su muerte, si durante la vida no se alimentó de Cristo. Es una lástima que, necesitándolo tanto, no lo convirtamos en pan de vida para hoy y causa de resurrección futura. Eso es lo que quiere ser Jesús para todos nosotros» (J. J. Bartolomé).
Comiendo a Jesús con todas las consecuencias, nos vamos haciendo como Jesús: PORTADORES DE VIDA.
Feliz día del Señor

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