DOMINGO 32 DEL TIRMPO ORDINARIO-B

LO DIO CON TODO SU CORAZÓN
Hoy, el Señor, nos sugiere una forma práctica de llevar a cabo los gestos de amor: huyendo de la autocomplacencia y dando valor al cómo se da y, no tanto, al cuánto se da.
Y es que, muchas veces, damos tanto bombo y platillo al “cuánto” que olvidamos el “cómo” lo ofrecemos.
-Hay personas, arrogantes y vanidosas, que presumen de realizar grandes cosas por los demás. Ese es su premio.
-Existen otras que, lejos de preocuparse por defender la justicia o los derechos de los más débiles, entienden la limosna como una especie de cortina de humo. No es bueno, utilizar la riqueza, para tranquilizar la conciencia.
-Pero, amigos, hay otros –ojala entre ellos estemos nosotros- que hacemos lo que podemos. Que no presumimos ni de ser mejores, ni tampoco peores que los demás.
Eso sí: creemos que Jesús se fija en la bondad del corazón, y por ello mismo, intentamos en las pequeñas cosas de cada día, en los más insignificantes detalles, que Dios sea creíble no por lo que damos sino por el cómo lo damos: con sencillez, sin ostentosidad, sin vanidad y sin hacer demasiado ruido. San Vicente de Paul, decía: “El bien no hace ruido y el ruido no hace bien”.
Miremos hoy a Jesús. ¿En dónde clavó sus ojos? ¿En quién se fijó? ¿A quién criticó? ¿A quién ensalzó? Ni más ni menos aplaudió, no podía ser de otra manera, a una mujer que –de lo poco- hizo un mucho: lo dio con todo su corazón: su recompensa fue el aplauso de parte de Dios.
El evangelio de este día, es la exaltación del mínimo detalle. Hoy no podemos dejar pasar de largo el testimonio de aquellas personas que, todos los días, depositan su moneda en el arca de nuestra felicidad (padres, hermanos, sacerdotes, catequistas, hombres y mujeres de bien)
Hoy no podemos olvidar a los que echan su pequeña limosna en diversos lugares de misión en nombre de Jesús de Nazaret (los misioneros, grupos de cáritas, voluntariados de enfermos, acogida..)
Hoy, como el Señor, nos fijamos en el testimonio de todos aquellos que –sin excesivo protagonismo- depositan su tiempo -¿no es moneda valiosa?- para que Jesús sea conocido, amado y tenido en cuenta.
Sí, el evangelio de este día, es el evangelio de los que, siendo pequeños, y sin darse cuenta, Dios los mira con pasión y con amor. Con reconocimiento y con agradecimiento.
Es bueno pensar que, Dios, nos sigue mirando y animando a que –de lo poco que tenemos y somos- hagamos una ofrenda sincera, alegre y testimonial de nuestra vida cristiana.
En definitiva, podemos ser como la viuda -dejándonos observar y encontrar por Dios- o como los escribas (pensando que estamos muy cerca de Él , cuando en realidad nos encontramos a decenas de kilómetros de su pensamiento y de su voluntad).
image

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s