Tercer Domingo de Adviento

¿QUÉ TENEMOS QUE HACER?
Juan Bautista, el profeta de la fuerza de Dios, vuelve a ser el protagonista en la lectura del tercer domingo de Adviento. Estamos en un tiempo de preparación espiritual para celebrar la Navidad; es tiempo de rezar, meditar la Palabra de Dios y pedirle al Espíritu que nos ilumine… pero también para concretar en acciones este crecimiento espiritual. La lectura de hoy insiste mucho en esto con la pregunta «¿qué hacemos?», repetida tres veces.
No basta con un Adviento de oración e interioridad, aunque sean también necesarias. Es necesario preguntarnos en qué afecta el evangelio a nuestra conducta cotidiana. Si los cristianos no nos comportamos con honestidad, caridad y justicia, de poco nos servirá llevar una crucecita al cuello y una estampita de la Virgen en la cartera.
Las respuesta de Juan Bautista son muy concretas: quien tenga dos vestidos, que dé a quien no tiene; quien tenga comida, que comparta. También es capaz de adaptarse a los que preguntan: Los cobradores de impuestos tenían la gran tentación de inflar las cifras de sus comisiones, los soldados podían abusar de su poder. A estos dos grupos les pide honestidad y, de nuevo, justicia.
Con cuatro pinceladas, el evangelista Lucas ha hecho una propuesta de sociedad muy profunda, basada en la honradez, en la fraternidad, en compartir con quien no tiene, en la generosidad. Una sociedad sin injusticia, sin ansia de poseer y acumular, sin avaricia ni deseos de poder. Una sociedad donde todos colaboren lo mejor que pueden, donde ninguno se sienta desplazado, oprimido ni esclavizado.
«¿Qué tenemos que hacer?» Cada uno, desde su situación, actividad, profesión y vocación, podemos ser honrados, justos, fraternos, generosos. Cada uno, según lo que tenemos, lo que hacemos, lo que podemos aportar, recibiremos de Dios la respuesta a través de su Palabra, de las necesidades que se presentan a nuestro alrededor, de las personas con las que trabajamos y compartimos la vida. Nadie puede olvidar que ser auténticamente cristiano implica no solo lo que cree, sino también lo que hace.
Nuestras sociedades actuales, Igual que la de entonces, también tienen grandes deseos y expectativas. Nosotros hemos de saber descubrirlas, como hizo Juan Bautista, para poder ofrecer el evangelio de Jesús, que es siempre el mismo y siempre nuevo, con lenguaje actual, junto al testimonio de nuestras vidas. ¡Eso es lo más difícil!

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