Domingo quinto del T.O.-C

MISIONEROS CON FE
El hermoso relato evangélico que hoy se proclama subraya la dignidad de Jesús de Nazaret, la exhortación a escuchar su palabra que nos envía a los mares, y la promesa de una misión que ha de dar sentido a la vida del discípulo. Todo ello apoyado en el diálogo entre Jesús y Pedro. Son cuatro frases que nos interpelan:
• “Rema mar adentro”. Jesús necesita la colaboración de Pedro para su misión. Pero, al aceptar esa ayuda, suscita la generosidad del discípulo y hace posible un futuro inesperado.
• “Por tu palabra echaré las redes”. El discípulo ha de estar dispuesto a reconocer su propio fracaso. Pero hace bien al confiar en la palabra de su Maestro.
• “Apártate de mí, Señor que soy un pecador”. La arrogancia no es buena consejera del discípulo. Descubrir la presencia del Señor sólo puede suscitar asombro y humildad.
• “No temas: desde hoy serás pescador de hombres”. La generosidad del Señor ofrece apoyo a la debilidad del discípulo, al tiempo que aprovecha su capacidad y la transforma.
– Señor Jesús, agradecemos que hayas querido disponer de nuestra pobre capacidad. Humildemente reconocemos la distancia que nos separa de tu grandeza. Pero, asistidos por tu gracia y tu misericordia, estamos dispuestos a aceptar la misión que nos confías.

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Domingo cuarto T.O. C

“EL HIJO DEL CARPINTERO”

Recordemos el Evangelio del domingo pasado: Jesús, al comenzar su vida pública, presenta en la sinagoga de Nazaret, su programa, su mensaje, su Evangelio.
Hoy, San Lucas, nos narra cómo reacciona, al escucharle, la gente de Nazaret, sus paisanos. Primero parece que reaccionan bien; aprueban lo que dice y le admiran. Después la gente se pone furiosa contra Jesús y reacciona tan mal que lo empujan fuera e incluso quieren despeñarlo.
¿Cómo reaccionamos con Jesús, cuando oímos su Palabra?
Cuando escuchamos aquí todos los domingos la Palabra de Jesús es fácil que aprobemos su Mensaje y admiremos lo que nos dice, porque nos convence, nos parece un auténtico programa de vida.
El evangelista nos ha dicho que la gente que escuchaba a Jesús, sus paisanos, empujaron a Jesús fuera del pueblo. Nosotros, quizás sin pensarlo, sin darnos demasiada cuenta, empujamos a Jesús y a su Evangelio fuera de nuestras vidas, fuera de nuestra casa, de nuestro trabajo, de nuestra convivencia social, fuera de nuestras obras.
¿Por qué sucede esto? ¿Por qué reaccionamos así?
Porque aceptar y admitir lo que Jesús nos dice es fácil. Admirar lo que Jesús hizo es fácil.
Lo difícil es aplicar a nuestra vida lo que Jesús nos dice. Lo difícil es vivir su Evangelio. Lo difícil y problemático es vivir lo que Él vivió.
Todos los domingos, al escuchar su Palabra, Jesús está dando aldabonazos a nuestra conciencia y es como si quisiera revolvernos interiormente, pero nosotros con facilidad lo olvidamos y le empujamos, educadamente fuera de nuestra vida.
Pero, Jesús, nos ama tanto que no quiere que le echemos de nuestra vida y quizá se conforme con que los domingos le escuchemos y le pidamos perdón por haberle echado de nuestra vida durante la semana.
Celebrar la Eucaristía es estar en comunión con él, es decir: unidos a Jesús. Esforcémonos, no solamente por escuchar su palabra los domingos, sino sobre todo, esforcémonos en lo que nos cuesta: que su Palabra esté presente en nuestra vida.

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Domingo Tercero del Tiempo Ordinario-C

Jesús es la Palabra de Dios que se cumple
El evangelio de hoy es como un resumen brevísimo de la “historia de la Salvación”. La primera lectura presenta al pueblo de Israel ,recién venido del destierro, acogiendo con júbilo la Ley para que vuelvan a ser “el pueblo de Dios”. Es un buen principio, pero queda todavía un largo camino que recorrer.
El final de este camino aparece el Evangelio de Lucas presentándonos a Jesús como el esperado durante tantos siglos. Una cita de Isaías basta para dejar claro los rasgos fundamentales de la misión de Jesús: Él “ha sido ungido y enviado por el Espíritu para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar la libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”. ¡Todo esto se cumple en Él !
Hoy Pablo, en su carta primera a los Corintios, nos señala el carácter universal de la Salvación que nos trae Jesús y que es Buena Noticia para todos: “Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un mismo Espíritu”.
Estamos en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos: Pidamos al Padre del Cielo que seamos uno en el amor, que todos nos amemos como hermanos, que todos creamos en las palabras de Jesús, para que juntos hagamos posible un mundo mejor, celebremos la unidad en la diversidad de la comunidad y pongamos en común los talentos recibidos, enriqueciendo así el Pueblo de Dios, para mejor servir a este mundo y el mundo pueda creer en Dios.

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